El alcohol ya había penetrado en la sangre de ambos. Peter estaba totalmente borracho, y Euge prácticamente también. Estaban bailando algo de reggaetón en grupo, pero un afortunado hecho del destino, empujó a Eugenia sobre Peter, quienes comenzaron a perrear juntos.
Peter agarraba por la cintura a Eugenia, mientras ella movía su culo sensualmente sobre su pene, por encima de la ropa. Se movía más y más, en círculos, de adelante hacia atrás, de un lado para otro…
El alcohol hizo que Peter se olvidase que Eugenia era su mejor amiga, y aquella situación tan sensual pasó a ser una situación sexual, cuando comenzó a excitarse con aquello.
Por suerte o por desgracia, Peter vivía en un departamento propio al final de esa calle, por lo que sin decir nada, agarró a Eugenia y ambos salieron de aquel boliche, llegando a la casa de Peter. Euge no rechistaba, no sabía que era lo que estaba pasando, pero cuando llegaron al departamento de Peter, y él la soltó; ella vio como Peter estaba totalmente excitado, un bulto provenía de su pantalón
“¿Qué pasó, Peter?” dijo Eugenia
“Estoy totalmente cachondo, Dios” dijo desabrochándose los pantalones y bajándose los calzoncillos
Sin decir nada más, Peter comenzó a pajearse, subía su mano y la bajaba por su pene una y otra vez de arriba abajo, y no dejaba de gemir. Estaba borracho, por eso no le importaba que Eugenia lo mirase.
Era la primera vez que lo veía así, que lo veía desnudo, y estaba excitándose cada vez más
“¿qué te pasa, Euge?” decía Peter mirándola mientras se pajeaba
“Nada, que… tengo calor”
“Dale, tocate vos también” le dijo Peter
“Yo…”
“Vamos, dale” se levantó y comenzó a levantarle la camiseta “no es tan complicado, somos amigos, ¿no?”
Cuando se quiso dar cuenta, Eugenia estaba sin camiseta, y Peter estaba desabrochando su short, quiso impedirlo, pero al querer impedirlo, su mano chocó contra el pene de Peter, totalmente erecto, lo que hizo que Peter gimiera
“Eugenia….” Gimió
Eugenia no pensó, solamente actuó
Le agarró el pene a Peter, quien gimió con el mero contacto “te vas a enterar de quien es Eugenia” le dijo empujándolo sobre la cama “por fin voy a hacer lo que siempre quise hacer”
No dijo nada más, mientras que Peter, con el calentón que llevaba encima, no le importaba quien era esa chica que le estaba pajeando. Lentamente, ella se inclinó hacia él, y se metió en la boca aquella verga que se situaba imponente entre ambas piernas del pelado mirando hacia arriba. Lo hizo muy lentamente, poco a poco, succionando aquel miembro que comenzaba a cargarse de semen poco a poco.
No se lo sacó de la boca, sino que lo dejó allí dentro, metido por completo, mientras con su mano derecha jugueteaba con los testículos de Peter, los cuales se contrajeron por aquel sensual contacto.
Succionó su falo 5 veces más, y luego se lo sacó de la boca para chuparlo lateralmente, bajando lentamente hasta llegar a la parte inferior, chupando ahora, sus testículos.
Peter gemía y gemía, jamás le habían hecho una mamada como aquella, Eugenia tenía pinta de ser bastante buena en aquello. Eugenia comenzó a aumentar los ritmos de chupada, hasta que Peter no aguantó más, y del placer la agarró por el pelo, comenzando a moverse él a mayor velocidad.
Eugenia lo paró, y se sacó su pene de la boca, totalmente avergonzada, ¿qué estaba haciendo?
Peter, al ver que se marchaba, la agarró del brazo y la volteo, sin darle tiempo a responder, ni a reaccionar, la agarró del cuello y la besó.
La tiró a la cama sin pudor alguno “quítate la ropa” le dijo a la vez que él comenzaba a sacarse los pantalones, y los calzones, y cuando el estaba completamente desnudo y erecto, se acercó desafiante a ella. Tenía la punta de su verga roja de la presión que sentía, y Eugenia la miraba, era amenazante.
Sin decirle nada más, Peter la tumbó, y con las manos sujetó su cuerpo, amasando sus pechos, mientras que con su boca, dio un suave lametón al clítoris de Eugenia, quien gimió en voz alta. Luego de eso, Peter se introdujo entre las piernas de Eugenia, dando suaves lametones a toda su concha. Por los labios, por el clítoris, y de vez en cuando metía su lengua en su interior.
Veía como Eugenia aumentaba su respiración poco a poco, y cada vez gemía más rápidamente, así que, sin decir nada, soltó uno de sus pechos, e introdujo un dedo en su interior, haciendo que Eugenia por fin dijera algo
“Dios, métemela” gemía. Mientras que cuando le metió dos dedos, cambió la frase “Dios, más rápido”
Peter le hizo caso, y al aumentar el ritmo, también aumentó el número de dedos que introducía en su interior, ya eran tres. Eugenia gemía sin parar, y cuando Peter volvió a besarle el clítoris, no podía parar.
Eugenia, gemía y gemía, una y otra vez hasta que no pudo aguantarse y se corrió en la boca de Peter, quien aceptó gustoso todo lo que Eugenia le daba.
Sin decir nada, Peter le metió la verga, y comenzó a moverse. Cada vez más, rápido, y a su vez, introducía un dedo en su interior, para hacer mucho más placentera la penetración, mientras movía el dedo, la verga iba entrando y saliendo, sintiendo así Eugenia, con ambas cosas en el interior de su concha, un placer inigualable, que terminó con un orgasmo inigualable…
Se supone que quedaron como amigos… pero tal vez haya una segunda entrega de esto… ¿tal vez?
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